Relato de terror: Alguien me sigue

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El siguiente relato fue creado por Vago de Internet. Escucharás la historia de Mónica, una chica que después de salir del bar fue perseguida por una persona desconocida.

Alguien me sigue

Estaba saliendo de un bar. La verdad no recuerdo bien la hora exacta. Según yo, eran las 4 o 5 de la madrugada. Lo que si recuerdo muy bien es que estaba lloviendo bastante fuerte.

Mi hogar no quedaba muy lejos de aquel bar, así que en vez de esperar e ir en taxi, preferí irme caminando. Al fin y al cabo iba a tardar menos en llegar a mi casa.

Menos mal que traía conmigo un paraguas. Así ya no me iba a mojar y como no estaba tan ebria, sabía perfectamente que ocurría a mi alrededor.

No llevaba ni una cuadra, cuando comencé a escuchar unas pisadas detrás de mí. En un principio pensé que era aquel chavo que se me quedaba viendo en el bar. Tal vez quería pedir mi número o llevarme hasta mi casa.

Sin embargo, cuando voltee no había nadie.

¡Qué raro! tal vez es la lluvia y el alcohol en mi sangre lo que me hace escuchar pasos. — pensé, queriéndome convencer de que nada malo pasaba.

Pero mientras más caminaba, mas cerca se comenzaban a escuchar los pasos.

¿Quién es? ¿qué quieres de mi? ¡Lárgate imbécil! — Grite muy furiosa, creyendo que con eso lograría algo.

Poco a poco sentía como mi corazón latía fuertemente, mi cuerpo comenzaba a sudar y ni siquiera sentía ya el frió de la madrugada.

Comencé a acelerar el paso, pero mientras lo hacía, aquellas pisadas lo hacían conmigo. Sabía que alguien me seguía, pero ya no tenía el valor de voltear.

Un enorme miedo se apoderó de mi, comencé a escuchar mis propios latidos y un temblor se apoderó de mis manos y piernas. Sin pensarlo mucho, me quite los tacones y comencé a correr.

Yo sentí como aquel tipo me perseguía, es más, sentí en varias ocasiones como su mano alcanzaba mi vestido. Yo corrí lo más que pude, ni siquiera me fijaba si venía coche o no. Ya no me importaba nada, solo quería que esa persona no me alcanzara.

Ya podía ver mi casa, solo faltaba una cuadra, sin embargo el tipo no se detenía. Quería agarrarme a toda costa.

Ya estaba muy cansada, pero faltaban unas pocas casas para llegar a mi casa. Así que corrí tan rápido como pude. El sujeto no pudo seguir mi paso También estaba cansado de tanto correr.

Esos segundos de ventaja me dieron la oportunidad de sacar mis llaves y rápidamente meterla en la cerradura. A pesar de mi nerviosismo y de lo mojada que tenía mi mano, pude hacerlo a la primera.

Cerre la puerta como pude y me fui al sótano. Yo solo alcance a escuchar como aquel tipo golpeaba la puerta con sus brazos y piernas. Sabía que en cualquier momento la tiraría.

Me escondí en un rincón de mi sótano, precisamente, en un hueco entre la lavadora y la pared. Si tenía suerte, esa persona jamás me encontraría.

Alcance a escuchar como de una patada, tiró mi puerta. Cada paso que él daba, retumbaba en mis tímpanos como si de fuertes martillazos se trataran. Tenía mucho miedo.

Sabía que tarde que temprano me encontraría, pero por suerte hace algunos días había olvidado un cuchillo debajo de unas bolsas negras. Lo tome con mucha precaución y haciendo el menor ruido posible me volví a esconder.

Fueron los 5 minutos más largos de mi vida, hasta que aquél tipo por fin bajó al sótano.

De manera cautelosa, escuchaba como bajaba las escaleras. Mi corazón estaba a punto de sufrir un infarto… el tipo me había encontrado, era mi fin.

Al fin terminó de bajar las escaleras, pero cuando prendió la luz, su cara de intriga pasó a ser de sorpresa y horror. Y antes de que pudiera decir algo al ver todos los cuerpos mutilados que yo misma había descuartizado, le dije:

Buen trabajo oficial, me ha atrapado.

Y ahora estoy aquí, mientras te cuento esta historia, estoy eliminando evidencias y descuartizando a mi primer hombre policía.

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