Relato de terror: El monstruo debajo de la cama

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El siguiente relato de terror: “una noche tranquila” es de autor anónimo (fue encontrado en una publicación de Facebook). Si tu sabes quien es el escritor, te invito a dejar el nombre en los comentarios, así podremos dar los créditos correspondientes.

El monstruo debajo de la cama

Desde hace más de medio siglo, soy el encargado de asignar un monstruo debajo de la cama de cada niño en la Tierra.

Y en todo este tiempo, nunca he fracasado en mi labor, todos los monstruos que asigno han cumplido bien su tarea de asustar y traumar a los niños.

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Sin embargo, hay una pequeña niña muy particular. Ha logrado que varios de mis mejores monstruos renuncien debido a que nada le asusta… bueno eso parece.

Y ya que nadie quiere trabajar con ella, es mejor encargarme del asunto personalmente.

Al fijarme en su archivo me doy cuenta de que es una niña muy difícil de espantar. Tan solo en los últimos 2 años han renunciado más de 9 monstruos.

El primer monstruo que le asigne; Un gigantesco humanoide con cara de pez llamado Bubba, llevaba cuatro años con ella y nunca pudo asustarla.

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Después de eso, fue un desfile de diferentes monstruos, comunes y raros… Incluso le asigné un monstruo sensorial. ¡Él regresó llorando!

Aun así, no siento que sea para tanto. Prefiero comprobar por mí mismo que tan valiente es esta niña. Y aunque los trabajos de campo no son mi fuerte, la crisis actual requiere medidas desesperadas.

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Así que a las 8:03 pm, después de que la señora Fernanda acostará a la pequeña y a su hermanito, decidí entrar a la habitación. Lentamente me escondí debajo de la cama de la pequeña Lakshmi y esperé un poco hasta que se durmiera.

Al pasar 20 minutos, veo que la pequeña ya está somnolienta, así que me estiro sobre la cama y paso uno de mis dedos helados sobre su mejilla… no hay respuesta, así que lo intento de nuevo.

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De repente, un pequeño susurro sale de su boca:

No te tengo miedo señor monstruo“.

Debo admitir que esa niña en verdad me sorprendió. Y aunque puedo notar como sus labios tiemblan al pronunciar esa frase, admiro su valentía al enfrentarse a un monstruo como yo.

Pero antes de que pudiera darle respuesta, escucho como unas grandes pisadas van subiendo las escaleras. Rápidamente me vuelvo a esconder debajo de su cama.

Aquellas pisadas se convierten en fuertes gritos. La respiración de la pequeña niña se agitó de manera abrupta.

Quise salir para intentar nuevamente espantarla, sin embargo, no pude hacerlo ya que la puerta de su cuarto se abrió de golpe. Lakshmi se arrastró rápidamente debajo de la cama y me susurró: “Hazme espacio por favor”.

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Un gran hedor etílico se apoderó de mi olfato cuando la puerta se abrió. Ahora entiendo porque no tiene miedo de ninguno de mis monstruos; ella ya tiene su propio monstruo

Entre gritos y golpes, el señor mete su mano debajo de la cama buscándola. Yo quise hacerme a un lado para que no me encontrará a mí, pero al ver el terror en los ojos de Lakshmi, lo pensé mejor. Le susurre:

Todo estará bien mientras cambiábamos de lugar.

El señor Francisco comenzó a sacarme de la cama, pero en vez de encontrar una mirada triste y de dolor, encontró una llena de ira y rabia…

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— ¿Pero qué mie… — fue lo único que pudo decir el señor Francisco antes de que lo levantará con la mano.

—Si alguna puta vez tocas, asustas o dañas a esta niña de nuevo, te encontraré y te juro que te haré lo mismo por toda la eternidad, ¿lo entendiste bien? Ahora no te quiero ver aquí, lárgate.

Le dije mientras mi mirada demoníaca penetraba la suya.

El señor Francisco no pudo aguantar ni media frase cuando mojo sus pantalones y se fue.

Mientras eso pasaba, saqué a Lakshmi de la cama, la arrope y le dije:

—No te preocupes, ya nadie te podrá hacer daño. Yo volveré todas las noches, duerme bien mocosa.

Ahora la pequeña Lakshmi es mi niña, yo… soy el monstruo debajo de su cama.

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