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Escribir para el lector: 5 consejos que tus lectores agradecerán

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Cuando uno comienza a entrar al mundo de la redacción, ya sea en un sitio web, en un blog, para algún trabajo escolar o incluso para un libro, existe una regla indispensable que hará que tu texto se vuelva algo fácil de leer o una verdadera molestia y lo terminen botando a la basura. Te hablo de la regla de escribir para el lector.

Y es que dime ¿cuántas veces te has encontrado con lecturas tan complicadas que parecen que están escritos en otro idioma? Si, te hablo de esas lecturas que por más que los leas y los leas no le entiendes ni el primer párrafo y prefieres mejor buscar su resumen en Internet.

A mi en lo personal me ha pasado un montonal de veces. Peor cuando se tratan de libros sobre ciencias sociales. La tortura con esas lecturas nunca acaba. Parece que los autores están hablando consigo mismo.

Y es que aunque parezca fácil escribir, la realidad es que no lo es tanto. Muchos piensan que para escribir, solo hay que saber de un tema y plasmarlo como sea. De todos modos la gente entenderá.

Sin embargo, el arte de la escritura tiene muchas reglas. Uno de estas es pensar en los lectores. Si, sé que suena fácil, pero a la hora de la práctica, se nos puede olvidar un poco.

Pensar en ellos a la hora de escribir hará que tus textos sean fáciles de leer, fáciles de entender y por lo tanto, que tengas muchísimos lectores.

Así que antes de comenzar a escribir sobre cualquier cosa tienes que tener en mente estos 5 consejos:

1. Sus intereses son tus intereses

Cuando vayas a comenzar con tu redacción, debes planear cautelosamente el objetivo que quieres lograr. Hazte preguntas tipo:

  • ¿Qué le va ofrecer mi texto a los lectores?
  • Cuando termine de leerlo ¿qué beneficios obtendrá?
  • ¿Le servirá de algo?

Una vez que lo hayas planeado y ya lo tengas en claro, tienes que hacérselos saber desde el principio. A nadie nos gusta perder el tiempo con algo que al final, ni era lo que buscábamos, ni nos beneficio.

Esto lo puedes hacer directamente en el título (que sea lo más descriptivo posible), en una introducción o en los primeros párrafos de tu texto.

Por ejemplo, nuestro objetivo con este artículo es que aprendas algunos tips para que cuando escribas sobre algo, siempre lo hagas pensando en tus lectores y así tus textos sean fáciles de entender. Te lo dejamos en claro desde el principio. Ya si al final no era lo que necesitabas, al menos te irás con algo nuevo aprendido.

2. Lenguaje sencillo y claro

Tus textos tienen que ser fáciles de entender, así que debes utilizar un lenguaje lo más sencillo posible. Evita en gran medida los tecnicismos y los conceptos difíciles de entender.

¿De que sirve que tu texto sea lo mejor del mundo si nadie es capaz de entenderlo? El punto principal es atrapar muchos lectores y si lo haces difícil de leer obtendrás el efecto contrario.

Y no importa si tu texto habla sobre la fenomenología del espíritu o de las mejores películas del siglo XX, intenta ser lo más sencillo posible.

3. Aclara todas las posibles dudas

Tu nunca sabes que tanto sabe tu lector sobre el tema del que le estás hablando. No creas que porque está leyendo tu texto, el lector ya tiene una base del tema tratado.

A veces los leen por curiosidad, otras tanto porque quieren aprender. Muy pocas veces los lectores son académicos o intelectuales que buscan ver tu punto de vista y que ya saben del tema.

Si vas a hablar sobre algún concepto, debes explicar su significado y su contexto. No dejes nada por hecho y explica hasta el más mínimo detalle.

En este caso, a este tercer consejo lo pude haber dejado tal como esta. A mi parecer es fácil entender el “aclara todas las dudas”, sin embargo puede que a ti no te haya quedado del todo claro. Es mejor dar una explicación corta y sencilla, a que te quedes con la duda.

4. Los ejemplos siempre vienen bien

Un concepto acompañado de un ejemplo siempre viene bien. Así es más fácil entender en que circunstancias se puede aplicar lo que tu dices y entienden mejor el tema.

Por ejemplo (y aquí estoy usando este consejo), si acabas de mencionar el concepto de la gravedad y aún así crees que puede existir alguna duda, puedes terminar ese párrafo diciendo: “para ver este concepto en un ejemplo imagina que avientas una manzana hacia arriba, la fuerza de la gravedad es eso que hace que regrese a tus manos”.

Con esto, estás logrando que tus lectores entiendan de una mejor manera lo que explicas. Así que los ejemplos si son importantes y deberías usarlos las veces que sean necesarias.

5. Si usas siglas o abreviaturas, explícalas

Las siglas son aquellas abreviaciones que se utilizan para nombrar a instituciones y empresas con menos letras. Por ejemplo para la Universidad Nacional Autónoma de México, su sigla es “UNAM”.

Las abreviaturas son casi lo mismo, solo que sirven para diferentes tipos de palabras. Por ejemplo, la abreviatura de ciudad es “cdad.”.

Y estás siglas y abreviaturas son una excelente herramienta a la hora de redactar, sin embargo, el problema viene cuando aún no nos dicen que significa y ya nos lo está abreviando.

Tu no debes de hacer esto. Debes explicarlo al menos una sola vez para que los lectores sepan a que te estás refiriendo.

Ya si tu texto es muy grande y han pasado más de 20 páginas desde que explicaste por primera vez el significado de esta abreviatura, entonces puedes volver a decirlo. Aunque esto ya dependerá de si eres buena persona con tus lectores o te gusta que sufran y que tengan que regresar las páginas hasta encontrar el párrafo en donde lo explicaste.


Siguiendo estos consejos verás como tus textos se vuelven más populares y tus lectores te estarán agradecidos.

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