Cuento: La muerte del abuelo Ron

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El siguiente cuento fue creado por el equipo de Vago de Internet. “La muerte del abuelo Ron” es un cuento en donde los niños podrán entender que la muerte es un proceso natural y que aunque sea doloroso la pérdida de un ser querido, los recuerdos son algo que jamás se olvidarán.

La muerte del abuelo Max

Max era un rinoceronte de 5 años de edad, que vivía en un hermoso lugar cerca de un lago. Era muy travieso y juguetón. A Max le gustaba muchos los videojuegos y los superhéroes. Su favorito era el Capitán América.

Max también tenía dos mejores amigos: Paula, una cebra muy inteligente, coqueta y hermosa, y Bob, un changuito divertido, platicón y juguetón. Juntos exploraban y jugaban todo el tiempo.

En algunas ocasiones, iban juntos a la casa del abuelo de Max, llamado Ron. El abuelo era un rinoceronte fuerte, grande, valiente y sobretodo muy cariñoso con su nieto y sus amigos. Les daba dulces, les contaba historias y les daba consejos. Entre los 4 jugaban y reían muchísimo.

El abuelo Ron le enseño a Max a nadar, pescar, contar los números, pero lo más importante, a respetar y amar a todos los seres humanos, animales y vegetales. Aprendió el valor del amor y la amistad.

El pequeño Max era un rinoceronte muy educado y amable, y mucho se lo debía a su abuelo Ron. Max iba a visitar a su abuelo todos los días.

Sin embargo, un día, Max llegó muy triste con sus amigos. Algo terrible había pasado… el abuelo Ron había fallecido. Paula y Bob se quedaron muy sorprendidos con la noticia.

Max ya no era el mismo, ya no quería nadar, ni jugar videojuegos, ni correr con sus amigos. Solo lloraba todo el tiempo y estaba muy triste.

Pero afortunadamente Paula tenía un plan genial para ayudar a Max. Le llamó a Bob para que le ayudara y después de explicarle que iban a hacer, fueron con Max para llevar a cabo el plan.

Tanto Paula como Bob, llevaron a Max a un lago, Paula le dijo que se asomara y le preguntó:

— ¿Qué es lo que ves en el reflejo del agua?

— ¡Veo a mi abuelo en chiquito! — Dijo Max reflexionando en su respuesta.

Entonces le respondió Paula enérgicamente — ¡Así es, tienes un gran parecido a tu abuelo Ron! Y cada vez que veas tu reflejo, verás un poco de tu abuelo. Además, todas esas historias, consejos y aventuras que pasaron juntos no se irán, permanecerán siempre en tu recuerdo.


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Al escuchar estas palabras, Max sintió un gran alivio y la tristeza comenzó a desaparecer, sin embargo Paula continuó diciendo lo siguiente:

— El amor que hoy le tienes a tu abuelo y el amor que él te tuvo existe en tu corazón y nunca morirá. Mientras tu lo recuerdes, el abuelo Ron vivirá.

Max dejó de llorar y comenzó a sonreír. Paula y Bob tenían razón, al recordar los momentos vividos con el abuelo, el dolor se iba poco a poco, y Max volvió a ser el mismo rinoceronte de siempre, pero ahora con un ángel que lo cuida desde el cielo.

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