Relato de terror: La obsesión de Soledad

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El siguiente relato es una creación de Vago de Internet. Conocerás la historia de Soledad, una mujer obsesionada por un hombre. Disfrútalo.

La obsesión de Soledad

Siempre lo observaba desde lejos, cada vez que lo veía con aquella mujer, una rabia consumía todo mi cuerpo. En serio odiaba con toda mi alma que Pablo estuviera con alguien más, odiaba que fuera ella y no yo.

Tal vez por eso nuestra relación no funcionó. Yo no lo dejaba salir a fiestas, ni con amigos, incluso dejó de visitar a su familia por mi. Pero bueno ¿quererlo solo conmigo me hace mala persona? yo digo que no, es más, es la mejor prueba de amor que puede existir.

Y claro, está nueva chica con la que sale es diferente. Ella lo hace reír, le deja salir con sus amigos, en fin, lo hace feliz. La chica perfecta.

Pobre ingenua, lo que no sabe ella es que a pesar de todo eso, hay noches en donde él viene a buscarme desesperadamente. Se entrega a mí de tal manera, que por un buen rato se olvida de todos los momentos felices que pasó con esa estúpida.

Y aunque nuestros encuentros duran apenas unas pocas horas, es tiempo suficiente para dejarle en claro a él que jamás se podrá olvidar de mi.

Y como bien dicen, el amor es algo pasajero. Un mensaje fue lo único necesario para que esa relación de supuesto amor verdadero terminara de una vez por todas.

Esta chica no fue lo que todo mundo creyó y fácilmente cayó en los brazos de otro hombre. Y claro lo puedo entender, este otro tipo es sociable, amistoso y guapo; todo lo contrario a mi chico… aunque en lo personal, no me gustan tanto ese tipo de personas. Prefiero a los que son callados, tímidos y que guardan cierto misterio en su ser. Sí, así como Pablo.

Pobre de mi hombre, está totalmente devastado. Y aunque yo sé que es un mal momento para acercarme a él, no podía perder más tiempo, yo necesitaba estar a su lado.

Y sí, lo hice… no obstante, fue difícil al principio. Él no quería nada conmigo y buscaba cualquier cosa para no estar cerca de mi. Se iba con sus amigos, se iba de fiesta, intentaba no pensar en esa vieja que le puso los cuernos y aunque no quería admitirlo, también intentaba no pensar en mi.

Pero yo no me di por vencido rápidamente, poco a poco se comenzó a acercar más a mi. Al principio solo se quedaba conmigo unos pocos minutos, después eran horas y ahora, se queda incluso días completos.

Y si, escucho a la gente decirle que yo no soy buena, que se aleje de mí, que solo le voy a traer destrucción a su vida. Incluso su familia lo lleva a terapia para que abra los ojos. Que maldita es la gente que no quiere vernos juntos.

Pero pues eso no es impedimento para que nosotros sigamos en esta relación. Y para que esta vez no se vaya de mi lado, estoy tomando algunas medidas drásticas. Le dije que su familia era mala, que sus amigos no lo querían y que solo buscaban dañarlo. Que solo yo debo estar a su lado y nadie más.

Y esta funcionando muy bien. Ahora ya no quiere salir, ya no tiene amigos, ya no le habla a su familia y solo quiere estar a mi lado. Nos la pasamos increíble en aquel cuarto y yo soy muy feliz. Él también, aunque su cara de desesperación y tristeza digan lo contrario.

Han pasado 3 años de relación y creo que ahora ya no me gusta tanto. Y es que últimamente ya no se quiere despegar ni un minuto de mi lado. Ya está totalmente obsesionado conmigo y eso no me agrada. Creo que es hora de darle fin a esto y seguir por otros rumbos.

La buena noticia es que hace todo lo que le ordeno. Así que fue muy fácil para mi convencerlo de comprar ese frasco de pastillas y que se las tomara todas de un solo golpe.

— Hay Pablo, tu duerme tranquilo, ya me demostraste que en verdad me amas, ahora tengo que irme. Te dejo con mi gran amigo, la muerte. Estoy totalmente segura que se llevarán muy bien. ¿verdad?

— ¡Ay Soledad! Tu siempre facilitas mi trabajo. Deja a pablo en mis manos, lo trataré muy bien.

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