Cuento: la sorpresa de Pepe

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El siguiente cuento infantil “La sorpresa de Pepe” fue creado por el equipo de Vago de Internet y es un relato en donde los más pequeños aprenderán que la solidaridad y el ser comedido con los demás es una virtud que toda persona debe practicar.


La sorpresa de Pepe

Pepe Manzano es igual que los superhéroes de las películas. Él tiene una doble identidad. Y es que por las mañanas, es un simple joven que va a la universidad, es algo distraído y tímido. Lo puedes ver en parques y plazas leyendo o comiendo alguna botana.

Nadie se puede imaginar que, por las tardes, se transforma en alguien muy diferente. No usa capa, ni máscara, tampoco tiene un supertraje. Su traje de superhéroe solo consiste en unos pantalones de cuadritos rojos, los que sostiene gracias a unos tirantes muy gruesos, unos zapatos cafés muy grandes, una nariz roja, una enorme sonrisa pintada de blanco y un sobrero rojo con franjas amarillas.

Bajo esta identidad se le conoce a Pepe como Manzanita y es la estrella del circo arcoíris. El trabajo de Pepe no solo es hacer reír a la gente (en especial a los más pequeños) con sus ocurrencias y chistes, sino que también los sorprende con sus acrobacias y malabarismos. Es capaz de realizar grandes y fantásticos saltos de más de 5 metros, también puede sostener hasta 5 pelotas de diferentes colores en el aire.

Pero eso no es lo único que hace especial a Pepe, sino que además de presentarse en el circo (lo cual lo hace viajar por todo el país), visita hospitales infantiles donde les da un gran show a todos los niños que se encuentran enfermos. Y todo esto de manera gratuita.

Sin embargo, una tarde, durante un gran show en el circo, tuvo un horrible accidente al intentar realizar uno de sus saltos más peligrosos. Se rompió una pierna y un brazo; el doctor tuvo que enyesársela y le ordeno descansar y dejar el circo durante 6 meses.

¡Eso es muchísimo tiempo! — protestó Pepe, lleno de tristeza. — ¿Qué va a pasar con mis shows en el circo y con los niños en los hospitales?

Lo siento mucho joven, pero es necesario para que se pueda recuperar. — Le dijo el doctor.

Pepe estaba devastado. Realizar sus shows y hacer reír a la gente era lo que más le gusta hacer. Sin embargo, no tenía de otra, se tenía que quedar en casa y recuperarse de esas fracturas. Lo que más miedo le daba es que la gente se olvidará de él en esos 6 meses. ¡Él era un payaso y su trabajo es divertir a la gente!

Sus compañeros del circo lo iban a visitar todos los días a su casa. Algunas veces iba el hombre musculoso; otras veces iba la equilibrista. Absolutamente todos iban a verlo, no obstante, Pepe seguía muy triste ya que el quería salir lo más pronto de su cama para regresar a ser payaso.

Para él, los días pasaban cada vez más lento, sus compañeros ya no sabían que hacer para ponerlo de buen humor. Hasta que un día, se les ocurrió una fantástica idea.

Así, una tarde, mientras Pepe estaba acostado en la cama leyendo su libro favorito, escuchó unos ruidos extraños que provenían de su ventana. Se asomó y, rápidamente, vio muchísima gente reunida.

En ese momento, Arturo, el hombre musculoso, entró y le dijo que tenía que salir urgentemente, que alguien lo estaba esperando afuera. Pero Pepe le hizo recordar a Arturo que no podía caminar.

Eso no es ningún problema — dijo Arturo mientras soltaba una gran carcajada. — Déjame cargarte para salir.

Lo tomó por los brazos y rápidamente lo sacó. Afuera vieron a toda una multitud de niños. Pepe se dio cuenta que eran los niños de aquella función en donde sufrió el accidente y también estaban otros niños que ya habían salido del hospital. Todos tenían una nariz roja, como la que Pepe usaba en las funciones.

¡Como Manzanita no puede ir al circo, le hemos traído el circo a Manzanita! — le dijo Arturo, mientras todos sus demás compañeros se reunían con él.

La función de esa tarde se realizó allí, junto a la casa de Pepe. Él estaba muy emocionado y agradecido con sus compañeros por haber organizado todo eso para ponerlo de buen humor.

Le daba gusto tener compañeros tan solidarios. Tuvo ganas de llorar de la emoción, pero en lugar de eso se puso a reír y todos rieron con él.

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